
Últimamente los días se pasan rápido, en cuanto te levantas, te das un duchazo y terminas de planear que harás en todo el día te das cuenta que la vida es muy corta como para andar revoloteando y haz perdido ya la mitad del tiempo que te quedaba, descartas dos o tres cosas y las anotas en tu agenda para mañana, total, pondrás el despertador mas temprano y posiblemente te quede tiempo para decorar te las uñas...
...bajas el corredor rápido como si te estuvieran persiguiendo, recuerdas que le tienes miedo a las sombras aún cuando es de día, tratas de no pensar en eso y te apresuras para tomar el transporte, ya arriba te sientas junto a la ventana, como siempre, te gusta ver a tu alrededor, pero no escucharlo, te sumes en tu mundo de piña-coco y comienzas a recordar, ese día que no quieres olvidar, y en la noche solo acudes a esas vagas ilusiones que sabes que fueron realidad pero tienes poca fé de que vuelvan a ser lo, lo recuerdas por algo muy particular, él, su sonrisa como la de un ángel, sus ojos color avellana que con el reflejo del sol brillaban, su cabello que con solo verlo te hacia sentir que te hundías, sus manos, su boca, sus besos, sus abrazos, recuerdos, recuerdos, solo eso ¡maldita sea!; todo da vueltas, te ubicas ves por a ventana y no reconoces el panorama, se te ha vuelto a pasar la bajada, ahora tendrás que tomar un camión que te lleve de regreso, no te preocupes eso en ocasiones ya te a pasado no recuerdo si fueron dos o tres veces, como sea, bajas de ahí, y caminas soñando con los ojos abiertos, lento muy lento, revisando una y otra y otra vez los mensajes que te a mandado, todas las conversaciones de messenger que lees hasta cansarte, recordando lo que hablaron por teléfono con el cuidado de que no se te escape ni una sola palabra, el sonido de su voz, todas as veces que te hizo reír sin parar, aún cuando no sabes si él hace lo mismo te aferráis a volverlo a ver tal vez dentro de una vida, una vida, lo suficiente para esperar; las personas que pasan te miran, no reparas en ellas, estas en otra realidad, en esa de tus sueños donde late tu corazón como el tocar de dos mil tambores al estar junto a él y te emocionas, que decepción que al despertar la tristeza es más grande al saber que no lo tienes a tu lado.
Tratas de no pensar en eso y llegas a tu destino, por así decirlo, haces lo que tienes que hacer y te logras desconectar un poco de esos pensamientos tan falsos, das media vuelta, retomas el camino para llegar y esta vez vuelves caminando, pero, hay que admitirlo, cuando uno esta sola sin mas alrededor no haces otra cosa mas que pensar, y odias cuando eso sucede porque sabes que lo que esta en tu pensamiento es sin mas, no un caballero montado en un caballo, no un príncipe que viene a rescatarte, es, tal vez un futuro lejano que alguna vez llegue a alcanzarte y sabes que si lo hace serias capaz de todo; sacudes la cabeza tratando de apartar de nuevo esos pensamientos y fijas tu mirada en lo que sea mientras vas por la acera repitiendo “no pienses en él” hasta que te das cuenta de que es imposible.

Por fin si eso no hace que se te quite, piensas en desconectarte un rato del mundo, que le pase lo que le tenga que pasar, tu no quieres saber nada, ni siquiera quieres soñar, duerme...
...al día siguiente te despiertas, no tienes nada en la cabeza en lo único que piensas es en un pan tostado, los programas matutinos y una suave frazada en tu cómoda sala, un mensaje nuevo, es otra vez él, que a lo mejor no consiente te esta diciendo desde el otro lado de este infierno que no te olvida aquellos momentos y lucha porque ellos no se vallan de tu mente...
1 comentario:
sacudo la cabeza, pero querer que estes o no en ella me tiene confundido..
esta bien bonito c.
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